Tabaco y cáncer de pulmón.

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El 31 de mayo se celebró el Día Mundial sin Tabaco, una jornada implantada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) que tiene como objetivo concienciar a la sociedad sobre los efectos nocivos que tiene sobre el organismo tanto su consumo como la exposición al humo.

Se conoce bien el vínculo del tabaco con el cáncer de pulmón, que según datos del Ministerio de Sanidad es causante de más de 50.000 muertes al año.

Es un mensaje que repetimos hasta la saciedad, porque necesitamos que la sociedad sea consciente de los efectos dañinos que tiene el tabaco. Los que trabajamos en el mundo de la oncología sabemos que el cáncer de pulmón asociado a este hábito es especialmente perjudicial y tiene unas elevadas tasas de mortalidad.

Es amplio el trabajo que se está haciendo desde el ámbito de la genómica y la oncología de precisión para dar con tratamientos óptimos y personalizados para aquellos pacientes con cáncer de pulmón. Hasta el momento se conocen más de diez alteraciones genéticas asociadas a este tipo de cáncer. En algunos casos, es posible detectarlas a través de análisis genómicos y dar con un tratamiento adecuado que reduzca o elimine el tumor.

Por eso no nos cansamos de repetir que la mejor manera de no padecerlo es dejando de fumar. El cigarrillo es la principal causa externa que provoca esta variante oncológica y abandonarlo reduce de manera significativa el riesgo de desarrollarla. Al mismo tiempo, podemos ir adoptando otras que también nos van a ayudar a reducir los riesgos de padecer cáncer de pulmón como la actividad física, una alimentación equilibrada o evitar la exposición a otros carcinógenos.

 

Foto: huffingtonpost

Fuente: huffingtonpost

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